Los bagels… para los que no sepan qué son los bagels, los podría describir como unos panes redondos con un hueco en el medio, como unos donuts. Su preparación consiste en dos fermentaciones más un paso adicional que es el hervido/escalfado de los bagels antes de hornearlos.

Yo (Astrid) me enamoré/obsesioné con los bagels, en específico con los bagels de Montreal gracias a mi tía Teresa que por cosas de la vida terminó viviendo en esa hermosa y fría ciudad y me presentó a los deliciosos bagels de St-Viateur. Íbamos juntas cuando estaba de vacaciones allí y no sé qué me gustaba más: el olor de los bagels recién hechos, el calorcito de la bolsa de papel en la que nos los llevábamos o llegar a casa a devorarlos con mantequilla o con salmón fumé (una crema de queso con salmón exquisita que venden allí también). La pasión era tal que siempre que Teresa y mis primos Lukas y Kalu venían a visitarnos a Venezuela, el único regalo que yo pedía era una bolsa de bagels.

Así comenzó la historia y años después, en una visita de mis primos, Joss conoció los famosos bagels.

Hace un par de años decidí incursionar en la panadería y cómo no intentar recrear el sabor de mi pan favorito del mundo mundial? Allí empezó la historia del Catlove-bagel! J Hice mis primeras pruebas en mi mini horno en Madrid, fui mejorando y mejorando la técnica, luego en Gijón en un horno más grande y finalmente ahora con mi súper horno pro, sin embargo ¿¡qué no daría por tener la posibilidad de hornearlos en leña como los bagels de Montreal de verdad?! Algún día lo haré y ese día ya no habrá vuelta atrás para el bagel en España.

 

Catlove-bagels